Tres días son suficientes para enamorarte de Valencia. Esta es nuestra propuesta para equilibrar historia, modernidad, naturaleza y, por supuesto, gastronomía, sin correr de un sitio a otro.
Día 1: el casco antiguo
Dedica la mañana al centro histórico: la Catedral y el Miguelete, la plaza de la Virgen, la Lonja de la Seda y el Mercado Central. Come unas tapas y pasa la tarde callejeando por el Barrio del Carmen, terminando con una caña en sus plazas.
Día 2: ciencia y huerta
- Mañana: la Ciudad de las Artes y las Ciencias y, si vienes con niños, el Oceanogràfic.
- Tarde: recorre el Jardín del Turia en bici de vuelta al centro.
- Atardecer: escápate a la Albufera para un paseo en barca y un arroz en El Palmar.
Día 3: mar y barrios con encanto
Reserva la mañana para la playa de la Malvarrosa y un buen arroz frente al mar. Por la tarde, descubre el ambiente moderno de Ruzafa: mercado, cafés de especialidad y tiendas de diseño. Despídete de la ciudad con una cena de tapas por sus calles.
Consejo final
Valencia se disfruta sin prisa. Si puedes, evita visitar los grandes monumentos en las horas centrales del día en verano y deja siempre un hueco para sentarte en una terraza: forma parte de la experiencia.
